PRIMER TRABAJO DE TRANSFERENCIA
TECNOLOGICA POR EL E-TECH ALPHA
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PRESENTACION 


 Nuestra presente obra que completa hasta el presente año, nuestros sesenta y 
Siete volúmenes publicados, ha sido preparado intencionalmente para que los jóvenes estudiantes y el mayor número de nicaraguenses, conozcan, en breve pero completa información, la vida, obra y glorificación póstuma de nuestro inmortal poeta Rubén Darío, en ocasión del primer centenario de la publicación de su estruendoso poema “Marcha Triunfal”, publicado por primera  vez en las páginas del Diario “La Nación” de Buenos Aires,  República  Argentina, el 25 de mayo de l895.

 Este libro se suma, además, a los siete que hemos publicado sobre Rubén Darío, el primero, único y universal poeta del habla castellana, si es que  “El mundo llega a tener a otro igual”, como lo afirmó su primer biógrafo, el literato colombiano José María Vargas Vila, en su obra “Rubén Darío”, publicada en el año de l917, al cumplirse el primer año de muerto nuestro querido e inmortal Rubén.

Managua, Septiembre de 1995

Julián N. Guerrero C. 
Lola Soriano de Guerrero



Este documento no puede ser reproducido en ninguna modalidad que involucre beneficio comercial.
Se permite su reproduccion solamente para fines educativos de caracter personal que no involucre en ninguna forma transaccion de caracter comercial.

AGRADECIMIENTO


Los autores de la presente obra, por estas líneas dejan cumplida constancia de su sincero agradecimiento, a la joven dama ecuatoriana, protectora de las letras y abnegada “Protectora de los Desvalidos”.

Licenciada Dorita Misquero

Por su entusiasta cooperación económica que hizo posible la publicación de este libro Dariano.
 
 
 
 


CARTILLA BIOGRAFICA

Cuestionario

¿Quién fue Rubén Darío?

Fue el más grande poeta nicaraguense del pasado y del presente siglo.  Fue el más grande poeta de la lengua castellana.  Revolucionó y modificó las formas literarias de la literatura española, alcanzando el primer lugar en el mundo de la poesía universal

Su primer biógrafo, el poeta y escritor José María Vargas Vila, de nacionalidad colombiana, afirmó de nuestro poeta Darío, lo siguiente:

“Las letras castellanas no tienen ni rememoran otro poeta de su talla; él fue único; no tuvo antecesores ni tendrá sucesores.  Colocado en la confluencia de dos siglos, los dominaba ambos, fuera de toda tradición, de toda escuela, en un aislamiento sagrado, de cima solitaria…Nadie remontará esa Cima:  NADIE”

“A pesar de sus imitadores, Darío fue INIMITABLE.  El talento se imita, el Genio No!… El genio es un inmenso YO, aislado y solitario.  Asi fue Darío…No tuvo discípulos ni rivales…Fue solo…único…El poeta único.  El primero en su idioma y uno de los primeros en el mundo, si es que el mundo tiene otro igual”

¿Dónde nació Rubén Darío?

 Nació en el pequeño pueblo de Metapa, del departamento de Matagalpa, de la República de Nicargua, el 18 de Enero de 1867.  Ese pueblo hoy es conocido como “Ciudad Darío” cuyo nombre se le dio en Homenaje a la memoria del poeta, en el año 1926 por disposición del Congreso Nacional de Nicaragua.

¿Quiénes fueron los padres del Poeta?

 Sus padres fueron:  Don Manuel García Sarmiento, originario de la ciudad de León y Doña Rosa Sarmiento, originaria de la ciudad de Chinandega, del departamento del mismo nombre
.
¿Con qué nombre fue bautizado el niño Rubén?

 Con los nombres de Félix Rubén García Sarmiento, según reza su partida de Bautismo, que a la letra dice:

 “En la ciudad de León, a los tres días del mes de marzo de mil ochocientos sesenta y siete.  Yo, el Pbro. Dr. y Licenciado José María Ocón, Teniente Cura del Sagrario, bauticé solemnemente, puse oleo y crisma, a FELIX RUBEN, h.l. de Manuel García y Rosa Sarmiento.  Nació el 18 de enero ultimo.  Fue su padrino Félix Ramírez, a quien advertí su obligación y parentesco espiritual y para constancia firmo.- José María Ocón”

¿Qué motivó, años después, el cambio del nombre Félix Rubén García Sarmiento, por el de Rubén Darío, que usó más tarde el gran Panida Nicaraguense?
 El origen del cambio es curioso y con mucho de caprichoso de parte de nuestro poeta.  Pero dejemos que sea el propio Darío, quien nos dé esa explicación, en su Autobiografía:

 “Según lo que algunos ancianos de aquella ciudad (León) de mi infancia me han referido, un tatarabuelo tenía por nombre DARIO.  En la pequeña población conocíale todo el mundo por DON DARIO; a sus hijos, por “LOS DARIO’ o ‘LAS DARIO’.  Fue así desapareciendo el primer apellido, a punto de que mi bisabuela maternal firmaba ya RITA DARIO, y ello convertido en patronímico, llegó a adquirir valor legal, pues mi padre, que era comerciante, realizó todos sus negocios con el nombre de MANUEL DARIO’.
 

¿Gozó Rubén Darío, del amor y calor maternal y paternal, al estilo de las familias nicaraguenses?

 No!  Lamentablemente, como el mismo Darío nos lo informa en su Autobiografía, creció sin calor de hogar, sin amor paternal ni maternal, porque el matrimonio de sus progenitors fue de conveniencia, acordado por los parientes.

 De sus padres, poco o casi nada tuvo Darío que decir ni recordar, en sentido de hogar y de familia.  Su infancia fue dolorosa, pues a su propio padre, le enseñaron a llamarle “Tío Manuel”.  Para el niño Rubén, sus padres fueron el Coronel Félix Ramírez Madregil, esposo de doña Bernarda Sarmiento, quienes hicieron durante su infancia las veces de padres y le proporcionaron la oportunidad de asistir a una Escuela de Primeras letras.

 Dolorosa debió ser la infancia de nuestro poeta Rubén Darío por esa tragedia familiar.  Y con amargura, él mismo nos informa sobre el primer encuentro con su madre:

 “Un día una vecina me llamó a su casa.  Estaba allí una señora vestida de Negro que me dijo:  “Esta es tu verdadera madre, se llama Rosa y ha venido a verte desde muy lejos”.

 “No comprendí de pronto –informa seguidamente Rubén Darío, en su autobiografía, como tampoco me di exacta cuenta de las mil palabras de ternura y consejos que me prodigara en la despedida, que oía de aquella dama, para mí extraña.  Me dejó unos dulces; unos regalitos.  Fue para mí vision.  Desapareció de Nuevo.  No debía volver a verla, hasta más de veinte años después”.

 Tragedia semejante sufrió nuestro inmortal Poeta Rubén Darío, con su padre natural don Manuel García Sarmiento, pues leemos en su Autobiografía, este tremendo relato:

 “¿Y mi tío Manuel?.  Porque don Manuel Sarmiento o “Darío”, figuraba como mi tío, pues mi verdadero padre, para mí y tal como se me había enseñado, era el otro, el que me había criado desde los primeros años, el que me había ya muerto, el Coronel Ramírez”.

 Y concluye informando nuestro poeta Rubén Darío:  “No sé porqué, siempre tuve un desapego, una vaga inquietud separadora con mi tío Manuel.  La voz de la sangre…! Qué flácida patraña romántica!…La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. 
El que sufre y se desvela por un niño, aunque no lo haya engenderado,  ése es su padre”.

¿Quiénes fueron sus primeros maestros?

 Doña Jacoba Tellería, quién le enseñó el alfabeto; el poeta y jurista Dr. Felipe Ibarra.  “Se enseñaba refiere Darío, la Cartilla, El Catón Cristiano, las cuatro reglas aritméticas y otras primarias nociones de Aritmética, otro professor”.

¿Cuáles fueron los primeros libros?

¿Qué leyó el poeta-niño, Rubén Darío?
 La Biblia, el Quijote de la Mancha, Las Mil y Una Noches, Oficios de Cicerón, La Corina de Madame Stael, un tomo de Comedias Clásicas Españolas y una novella terrorífica, que no recuerdo su autor –informa Darío “La Caverna de Strossi”, extraña y ardua mezcla de cosas para la cabeza de un niño.

¿Fue Rubén Darío ex-alumno de algún colegio Jesuita, en la ciudad de León?
 No!… Parece que los jesuitas no le encontraron Madera para ser sacerdote; pero como jovenzuelo inteligente, le hicieron vestir el atuendo de los “Congregantes de Jesús” y usó como tal, el vestuario y la Medalla de tales congregantes.
 

¿Cuáles fueron los primeros versos que escribió el poeta-niño Darío?
 El propio poeta Rubén Darío nos informa en su autobiografía, lo siguiente, en forma literal:

 “En mis libros de Primeras Letras, algunos de los cuales he podido encontrar en mi ultimo viaje a Nicargua, se leía la conocida inscripción:
“Si este libro se perdiese
como suele suceder
suplico al que me lo hallase
me lo sepa devolver,
y si no sabe mi nombre
aquí se le voy a poner”
(Firmado) Félix Rubén García.

 Y prosigue informando literalmente, nuestro Panida Rubén Darío, en su autobiografía:  “¿A qué edad escribí mis primeros versos?  No lo recuerdo precisamente, pero ello fue harto temprano.  Por la puerta de mis casa, en Las Cuatro Esquinas (en la ciudad de León)  pasaban las procesiones de Semana Santa, una Semana Santa Famosa: “Semana Santa en León y Corpus en Guatemala”, y las calles se adornaban con arcos de ramas verdes, palmas de cocotero, flores de corozo; matas de plátanos o bananas, disecadas aves de colores, papel de la China picado con mucha labor y sobre el suelo se dibujaban alfombras que se decoraban expresamente con serrín de rojo brasil o cedro Amarillo-mora, con trigo reventado, con hojas, con flores, con desgranada flor de coyol”.

 “Del centro de uno de los arcos –prosigue informando Darío-, en la esquina de mi casa, pendía una Granada dorada.  Cuando pasaba la Procesion del Señor del Triunfo (el Domingo